1 de marzo de 2012

Mujer urbana, mujer sensual o Descubrimiento personal (me puso la tapa)


Nunca entré a la tienda de Evangelina Bomparola y nunca vi uno de sus desfiles, de hecho que lo haya hecho fue un milagro o una coincidencia. Soy desconfiada y más aún de los que se autoproclaman diseñadores. El diseño es una jerga que se aprende y ejercita, sus herramientas y códigos son complejos. Esto no implica que haya que hacer una carrera universitaria para aprehenderlos, Bomparola lo dejó muy claro. Para mi sorpresa, no solo me gustó su propuesta para el Invierno '12, sino que también encontré detalles de un nivel diseñal que no esperaba ver. Mediante la sutileza y el ingenio desarrolló un lenguaje visual de absoluta elegancia y femineidad contemporáneas.
Por la pasarela desfilaron dos lineas: sastrería y noche (tal cual dicta la Alta Costura). La primera con cortes y calce excepcionales juega con los contrastes de color, superposición de solapas en verde y negro, y subraya detalles de moldería como pinzas y uniones de cintura con cambio de materialidad (pedrería por ejemplo) o cambios cromáticos.



Si bien la propuesta no es joven, es totalmente moderna, con giros originales y actuales como los blazers con solapa y sin cuello, los pantalones transparentes combinados con vestidos a la rodilla (nada de exhibicionismo por estos pagos) o la silueta anatómica con hombros armados. Estos últimos combinados con el contraste de color y su uso sectorizado hacen un guiño a los modos ochentosos.


Los ochentas y sus modos. Sus colores, sus accesorios y su silueta.

El leit motiv de la colección fue el acento: dónde va cada color, dónde va cada material y por qué va allí. Los vestidos negros llevan el ojo a las piernas gracias a la forrería azul francia, esta se deja ver gracias a los larguísimos tajos; las franjas de tejidos transparentes, con mucha sutileza, convierten las faldas a la rodilla en minifaldas y el escote toma importancia al ser delimitado por un pequeño recorte verde esmeralda. 


Mechados entre la línea de sastrería urbana aparecen los vestidos de noche, largos, la mayoría negros con pedrería plateada, que emula hombreras y cinturones y juega así con los ochentas. Las espaldas quedan al descubierto, tanto en camisas de seda como en vestidos cortos y largos, ajustados y evasé. Todos los recursos apuntan a un mismo objetivo: la sensualidad. Y esta es insinuación, nada se muestra, pero todo se sugiere. Evangelina sabe a dónde llevar los ojos y cómo hacerlo.






Fotos: La Pompayira

2 comentarios:

  1. LA FOTO QUE DICE SOCIAL ME RECUERDA LOS PRIMEROS AÑOS DE LOS 90's CUANDO ERA UNA NIÑITA

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    1. Mi mamá usaba este estilo de ropa (más bajada de tono, OBVIO). Los pantalones me recuerdan a los de MC Hammer http://www.youtube.com/watch?v=otCpCn0l4Wo

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