21 de septiembre de 2012

Anterior pero vigente

Todos los cursitos de periodismo terminan igual: una publicación hipotética. Es la parte que más me gusta, ver qué lleva cada una (digo cada unA porque lo relativo a Moda suele ser en femenino) y cómo lo presenta. Ese es el momento en el que terminás de entender quién es quién, qué lee, qué le gusta y a qué lugar apunta. Lo triste es que es publicación suele terminar archivada en el disco duro hasta que decidís cambiar de computadora.
Hace un ratito, desde el hermoso Almacen de Ramos Generales (un barcito de Ushuaia que me encanta y súper súper súper recomiendo), prendí mi computadora, me senté a escribir un artículo para mis amigos de Visión Invisible y, como suele suceder, mientras investigaba, me crucé con un artículo sobre Kanye West y su aparentemente breve carrera de diseñador. Me acordé del último curso de Periodismo de Moda que hice y de Fearless, mi proyecto final, más precisamente recordé la nota que escribí sobre la primera colección del rapero más tendenciero sobre la faz de la tierra.
No les voy a contar qué fue lo que escribí en ese momento, voy a dejar que lo descubran solos. Solamente me voy a dar lugar a hacer una aclaración: después de muchos años logré respetar y, muchas veces, admirar a aquellos que sin estudiar diseño entran al rubro. Lo que no apruebo es hacerlo irresponsablemente. Hacer ropa no es diseñar, diseñar es una actividad compleja, no hay que menospreciarla.

Stay where you are!

Pocas cosas más intrigantes que los cambios de rubro, sobre todo cuando son innecesarios. 



Hace poco leí un articulo donde decían que en los 80's, “la moda se puso de moda”. Retruco hoy diciendo que es el estilo lo que se puso de moda.
Hay un fenómeno muy divertido e interesante que se fue gestando en estos últimos años y es el culto a la persona, el hacer de uno mismo un producto. Esta forma de marketing, por llamarla de algún modo, se apoya en el estilo supuestamente personal (digo supuestamente porque muchos de estos personajes tienen productores). Lady Gaga, Rick Genest, Anna dello Russo y Pharrell, son algunos de los ejemplos. Cada uno tiene su especialidad, pero todos son algo más ¿Íconos de moda? No, son simplemente personas bien vestidas y diferenciables.
El más interesante es el caso de Kanye West, cantante y productor americano, rapero si se quiere. Salió a la fama en el 2004 con el disco The College Dropout, hasta ese momento se había desempeñado como productor. Lo curioso es cómo de ser un hombre bien vestido, alguien original y con estilo, pasó a ser un amante de la moda, un “ícono”. En el año 2007 la pantalla lo mostraba con los lentes de coolto, los más exclusivos, esos que en vez de tener vidrio tenían hendijas en el plástico, los menos funcionales pero más raros. Año tras año fue incrementando su innovación, trabajó con Takahaski Murakami (el artista que ayudó a Marc Jacobs a renovar la venida a menos imagen de Louis Vuitton), se sentó en la primera fila de todos los desfiles, dio su opinión ante las cámaras y hasta consiguió una novia modelo.
Ahora bien, fue productor, es rappero y, según dijo, “siempre me gustó la moda” ¿Cómo rechazar la propuesta de hacer una colección y desfilarla en el Fashion Week parisino? Gran error, Kanye, gran error.
Si bien fue guiado por diseñadores de renombre y directivos de la Central Saint Martin, el rapero no logró una colección. Prendas separadas, 24 conjuntos faltos de lógica, baja calidad y una silueta variable
Vestidos cortos, vestidos largos, faldas al cuerpo, faldas con volumen en las caderas, tejidos al estilo Herve Leger (elastizados y armados con tiras), cueros, pieles, escotes profundísimos y otros cerrados, mochilas inmensas y pantalones bicolor, brillo, lamé. Todo. La única que brilló por su ausencia fue la lógica, la responsable de organizar una colección. Una paleta que pasa desde los nude hasta el rojo, sin saltearse el azul y el visón, no es de mucha ayuda para el "diseñador".
A la salida, en silencio se retiró Anna Wintour. Las pocas palabras que se escucharon del público fueron de descontento. "Mala confección" fue la reina de la noche

3 de septiembre de 2012

Gabasics #2 - Terry Richardson



Nunca pensé en presentar un fotógrafo que no me gusta como básico. Suena bastante absurdo detestar su estilo y reconocer su genialidad. La cuestión es que Terry Richardson hace fotos feas, fotos planas y, muchas veces, sin gracia. En general los fotógrafos son enaltecidos por la belleza y calidad de sus imágenes, por su parte, el gran Terry decide asesinar, dispara con cámaras de bolsillo y flash blanco a matar. 
Las editoriales de moda hablan de belleza e innovación. No es necesario que los modelos tengan facciones perfectas ni que la ropa les de un brillo de amor inmaculado, lo importante acá es llamar la atención, sorprender y siempre mostrar algo nuevo. Así funciona la Moda en general, el cómo es más importante que el qué y la innovación tiene más relevancia que el contenido. Por eso muchas veces no entiendo cuando la gente habla de fotógrafos de moda si sus imágenes no hablan de la Moda, de sus mecanismos, de sus contenidos Por este motivo digo que Terry no es fotógrafo de Moda, porque en sus producciones no hacen foco en aquella, en ellas lo que menos importa es lo que pasa dentro del cuadro.
Hace unos meses el MALBA presentó la muestra itinerante Bye Bye American Pie. Ahí vi por primera vez el trabajo de Nan Goldin en vivo, nunca le había dado mucha bola, tampoco la había investigado hasta ese momento. Fotos chiquitas y diapositivas, instantáneas de gente común y de gente rara, situaciones que muchos cuentan y pocos viven, los setentas y ochentas en su esplendor. Lo que me interesó de todo esto no fueron las fotos en si, porque la mayoría no se destaca por su técnica ni por su encuadre, lo interesante acá es que la foto empieza antes del click y lo que gusta es eso: la situación que llevó a la foto. Los pies sucios de los tres chicos que toman cerveza en la cama, la pareja sin remeras besándose en el sillón, repito, son instantáneas entonces ¿cómo llega Nan a sacar esas fotos? Eso nos gusta, imaginar la trastienda.
Me costó entender por qué una persona que hace fotos como las de Terry tiene fanáticos a ultranza. Sí, lleva famosos al estudio y los saca de ese lugar clásico de cliché, pero es imposible que esa sea la base de su éxito. Mi teoría fue, durante años, que sus fans lo amaban por sus desnudos, muchos de ellos sin una gota de erotismo (componente fundamental en la Moda). Pero no, después de una tarde en el MALBA entendí por qué lado viene la cosa: lo que fascina de Richardson es lo mismo que gusta de Goldin: el cómo-llegaron-a-eso rige sus obras (la modelo entre las piernas del fotógrafo ¿qué los llevó a esa situación?). Terry y Nan son lo mismo en distintas épocas, él lleva a un extremo pornográfico el erotismo que una vez ella supo comenzar. Richardson habla de fantasía y absurdo, sacándonos una sonrisa y, hasta a veces, carcajadas y eso hace que su trabajo sea admirable.






Fotos de valeria luna, Quite Continental, The Stimuleye, tomo, ice3erg mag
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