Nunca pensé en presentar un fotógrafo que no me gusta como básico. Suena bastante absurdo detestar su estilo y reconocer su genialidad. La cuestión es que Terry Richardson hace fotos feas, fotos planas y, muchas veces, sin gracia. En general los fotógrafos son enaltecidos por la belleza y calidad de sus imágenes, por su parte, el gran Terry decide asesinar, dispara con cámaras de bolsillo y flash blanco a matar.
Las editoriales de moda hablan de belleza e innovación. No es necesario que los modelos tengan facciones perfectas ni que la ropa les de un brillo de amor inmaculado, lo importante acá es llamar la atención, sorprender y siempre mostrar algo nuevo. Así funciona la Moda en general, el cómo es más importante que el qué y la innovación tiene más relevancia que el contenido. Por eso muchas veces no entiendo cuando la gente habla de fotógrafos de moda si sus imágenes no hablan de la Moda, de sus mecanismos, de sus contenidos Por este motivo digo que Terry no es fotógrafo de Moda, porque en sus producciones no hacen foco en aquella, en ellas lo que menos importa es lo que pasa dentro del cuadro.
Hace unos meses el MALBA presentó la muestra itinerante Bye Bye American Pie. Ahí vi por primera vez el trabajo de Nan Goldin en vivo, nunca le había dado mucha bola, tampoco la había investigado hasta ese momento. Fotos chiquitas y diapositivas, instantáneas de gente común y de gente rara, situaciones que muchos cuentan y pocos viven, los setentas y ochentas en su esplendor. Lo que me interesó de todo esto no fueron las fotos en si, porque la mayoría no se destaca por su técnica ni por su encuadre, lo interesante acá es que la foto empieza antes del click y lo que gusta es eso: la situación que llevó a la foto. Los pies sucios de los tres chicos que toman cerveza en la cama, la pareja sin remeras besándose en el sillón, repito, son instantáneas entonces ¿cómo llega Nan a sacar esas fotos? Eso nos gusta, imaginar la trastienda.
Me costó entender por qué una persona que hace fotos como las de Terry tiene fanáticos a ultranza. Sí, lleva famosos al estudio y los saca de ese lugar clásico de cliché, pero es imposible que esa sea la base de su éxito. Mi teoría fue, durante años, que sus fans lo amaban por sus desnudos, muchos de ellos sin una gota de erotismo (componente fundamental en la Moda). Pero no, después de una tarde en el MALBA entendí por qué lado viene la cosa: lo que fascina de Richardson es lo mismo que gusta de Goldin: el cómo-llegaron-a-eso rige sus obras (la modelo entre las piernas del fotógrafo ¿qué los llevó a esa situación?). Terry y Nan son lo mismo en distintas épocas, él lleva a un extremo pornográfico el erotismo que una vez ella supo comenzar. Richardson habla de fantasía y absurdo, sacándonos una sonrisa y, hasta a veces, carcajadas y eso hace que su trabajo sea admirable.
Fotos de valeria luna, Quite Continental, The Stimuleye, tomo, ice3erg mag






